Ser tenor es: *^%$#% (estresante)

11838802_10206918240371043_1030664472486894385_o“Stay calm, don’t panic. Practice, assess. Practice, asses, and reassess again! Don’t push, and think yourself a gentle way through the problems.” Simon Keenlyside.

No me malinterpreten, amo cantar. Mi día a día se pasa entre componer, estudiar, dar clases a mis pequeños hijos musicales y luego cantar en cualquier ensayo que tenga o clase. Sí, para todo esto uso mi voz. No es la más bonita ni la más prodigiosa pero es mía y la quiero mucho. Sin embargo, hay algo que comparto con muchos otros: soy tenor (como el 98% de los hombres en Maracaibo).

Ser tenor es casi una idiosincrasia en mi ciudad (donde encontrar un bajo o barítono real es ver la luz al final del túnel, bueno, en general con las voces graves). Muchos recuerdan nuestro tipo de voz por ser el caballero, el héroe, el que se salva a la princesa en peligro; o, si nos vamos por sonido, nos recuerdan el hombre que canta muy agudo y, a veces, muy duro, pero… este post no es para contarles lo grandioso que es ser miembro de la familia aguda (créanme, lo es) sino para mostrarles un poco lo que vivo en cada clase y cada vez que me toca cantar.

  1. Ser tenor y no tener agudos: sí, ocurre casi siempre al principio. Nos definen muchas cosas más que nuestro registro pero no siempre al principio tenemos agudos desarrollados, como las sopranos por ejemplo, y en ese momento estamos en la parte rara donde las notas graves no existen y las agudas o suenan feo o simplemente no existen aún. FRUSTRANTE.
  1. Crack en los agudos: normalmente, cuando empezamos a descubrir nuestra voz, encontrar los agudos no ocurre maravillosamente con una colocación perfecta. Que si respiramos mal, la laringe no desciende, la mandíbula tensa o estamos jorobados, etc. Pero casi siempre termina en una parte, el crack en la voz (mejor conocido como gallo) característico y patentado por todo los tenores que hayan osado cantar.
  1. El pasaje: ese lugar extraño donde la voz no sabe que hacer y que se supone que debemos controlar. Bueno, no pasa siempre. Lo que si es seguro que pase es un cambio raro de color en la voz que de seguro no mucha gente quiere escuchar.
  1. Fortissimo o pianissimo: solemos ser un poco extremos. Volvemos locos a todos nuestros directores, profesores, colegas, al no cantar nuestra línea tan fluidamente como los demás. Normalmente, la voz del tenor necesita (dicho por casi todos los maestros que conozco) una educación especial para construir los agudos. Si nos piden un forte, puede ser que gritemos, lo cual está muy mal. Si nos piden un piano, usamos falsete, PECADO. ¿Cuál es la respuesta simple?
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