El que duda en ensayo, duda en escena

11742821_10206475352579125_5213093664224020373_n-01“Necesitamos salir cansados del ensayo, que se note el trabajo, que nos cueste”- Maestro Salvador Calvano.

No soy de los que mejor se expresan en el escenario, bueno, tampoco es que soy un borrador pero podría decir más con mi cuerpo. Es más, cuando lo intento, me adentro tanto en el personaje  que: olvido respirar bien (pecado mortal imperdonable), pronunciar correctamente (pecado mortal imperdonable 2) y hasta me “trago” la voz, dejando frases descuidadas por intentar salirme de mi zona de confort (pecado imperdonable 3).

Durante la semana pasada estuve en un entrenamiento intensivo de expresión corporal y presencia corpo-vocal dictado por el Maestro Salvador Calvano para los integrantes de la COMRU (Compañía de Ópera de Maracaibo Rafael Urdaneta). En él, no solo se nos adentró al mundo de la actuación, sino también a la idea de combinarlo efectivamente y canalizarlo a nuestros objetivos claramente definidos, hacer Le Nozze di Figaro (compren las entradas por aquí :D).

Estos talleres, que sin duda me sacaron de mis ejercicios diarios, vocalización, respiración, etc. me hicieron darme cuenta de que una cosa lleva la otra. Es decir, no voy a cantar y aparte voy a expresar algo levantando el brazo aquí o señalando por allá. Es más que eso, la voz lleva al brazo, el brazo lleva a la voz y juntos son una sola energía, que estamos en el deber de sustentar.

Aquí un mini resumen de los tips que nos dio el profesor Salvador:

1.- Tener claros los objetivos

Este primer consejo lo podría combinar con el título: Lo que no sale en ensayo, no sale en escena, o como lo diría el Maestro, artista que duda un ejercicio, duda en escena. Es absolutamente necesario tener definidos cuáles son nuestros objetivos al hacer un movimiento, un matiz, un acorde, y así poder trabajar en función de ello. Será mucho más fácil y no te sentirás perdido.

2.- Hacer, hacer y hacer

En las tablas vale más el hacer que el pensar. En la vida también, y con esto no se refiere a no usar el cerebro, sino a que el instinto te guíe y te permitas ser creativo.

3.- Superarse a sí mismo

Somos nuestro propio límite. No hay movimiento que no podamos hacer, o acorde que no podamos encontrar; para nosotros los tenores podría ser: no hay agudo que no podamos hacer  (bueeeeno).

4.- Salir cansados del ensayo

Esta parte en específico, yo la aplicaría para la composición. Ojo, no estoy diciendo que se convierta en algo agotador y horrible el ensayar, cantar o componer, etc. Pero sí que sea algo en lo que ponemos empeño y que demostremos el esfuerzo porque esto se transformará en resultados. Nos señalaba el profesor que, a diferencia de la vida real donde queremos poco esfuerzo y muchos resultados, en el teatro y la ópera buscamos mucho esfuerzo para que el resultado parezca sencillo (pero valioso).

5.- Buscar las tensiones

A la hora de lograr la presencia corpo-vocal, entrar en la extra cotidianidad (algo fuera de lo común, de lo cotidiano) es el objetivo, si no, se desecha. Lo que no tiene presencia en el escenario o una razón de ser, se desecha.

 

Pronto sigo subiendo música y explicando mis composiciones, por ahora, a estudiar recitativos.

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