Entre música atonal, conciertos y audiciones (parte 2)

“Above all, I am an opera singer. This is how people will remember me”. Tenor Luciano Pavarotti.

Volviendo por aquí a escribir un poco de lo que quedó pendiente en el último post y aprovechando que semana santa nos da un poco de tiempo libre de la locura del trabajo, las clases y todo eso que hacemos que muchos llaman rutina (Voldemort para mí), les comento cómo estuvo el evento Una noche en la Ópera, en el cual  participé junto a los muchachos de las diferentes cátedras de canto lírico del estado.

El evento, que fue todo un éxito, empezó de una forma bastante particular. Los alumnos de las cátedras de canto de las profesoras Maribel Gómez, Alba Marina Rodríguez, Linda Marín y del profesor Ángel Simón, brindamos una mini gala junto al profesor y pianista repertorista Roberto Quintero. Dicha bienvenida incluyó arias antiguas y del repertorio clásico, por las cuales todo estudiante de canto lírico debe pasar para formar la técnica y, por supuesto, después de mucho tiempo estudiándolas, no queda más que mostrarla al público y disfrutar el resultado del duro trabajo realizado.

En este caso me tocó ser Ernesto, un joven enamorado que canta Per la gloria d’Adorarvi para expresar su amor y tristeza por que su Almirana se casará con el Rey Gualtiero. Poco a poco me he ido habituando a esto de entender, a través de la música, al personaje, pero aún parezco un ventilador en escena, volteando para todos lados y moviéndome mucho. Veremos si pa’ la próxima eso va cambiando. De esta presentación me gustó la libertad que me permití de conectarme con el personaje y con el público y, más allá de cantarles algo, les estaba contando mi historia y cómo todo lo que pasaba me hacía sentir. Fue genial.

Más tarde, luego de disfrutar el espectáculo, pudimos subir al escenario y compartir el número musical final con los grandes, como diría yo: la soprano Linda Marín,  el tenor Jorge Quintero, la soprano Alba Marina Rodríguez, el barítono Angel Simón, y por supuesto, Madame Butterfly, la soprano Maribel Gómez. Este fue, sin duda, un momento genial, en el cual te das cuenta de lo chiquito que te ves en el escenario y de lo pequeña que es tu voz al lado de estos profesionales con una trayectoria inmensa, pero bueno, alguien seguro me escuchó en el Fa, jejeje. Guardado y almacenado en el disco ;).

Entre otras buenas noticias, ya comencé post grado y eso me hace muy feliz. Ni se imaginan lo que dudaba sobre meterme en este mundo de la composición y ahora es extraño pensar en no hacerlo. Al decir “nosotros, los compositores”, se siente genial. Mi tutor durante el post grado es, nada más y nada menos, el compositor y mi antiguo profesor de armonía, contrapunto y un viaje de materias más, Franklin Pire. Quería hacer una ópera en el post grado, pero, por diversas cuestiones, me fui por otro lado que me tiene muy intrigado en este momento, y es la composición para ensamble de cámara. Por supuesto, sin dejar por fuera la voz. Ahora mismo estoy leyendo cientos de libros (mentira, llevo como 5) para encontrar eso que quiero decir y, por qué no, para escribir alguno yo también y musicalizarlo. Yo, como siempre, cerrando con una posible idea para el próximo post. Ya pronto les cuento por dónde voy con el proyecto “Poemas de incertidumbres”.

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